Un día quise dar un giro a mi vida,
romper con todo y empezar de cero,
alejarme y olvidar rostros, palabras,
abrazos y golpes y tántos, tántos miedos...
Fuí valiente envolviendo mi alma
en la fría maleta de lo que sabemos incierto,
acomodando a su lado más de cien ilusiones
dueñas al menos de otros tantos sueños.
Ése era todo mi equipaje,
la pequeña maleta acompañada con lo puesto,
aguardando una noche de mayo de luna
a que las lágrimas de dudas me abrieran un sendero...
Sucede que ya han pasado más de veinte años,
y he sembrado dos vidas de las que florecen sueños,
mi alma parece que por fin se ha liberado
aunque a veces sucede que vuelvo a sentir miedo...
